Oh pueblecito de Belén, cuán quieto tú estás.
Los astros en silencio dan su bella luz en paz.
Mas en tus calles brilla la luz de redención
que da a todo hombre la eterna salvación.
Nacido el Mesías ha, y en Su derredor,
los santos ángeles de Dios vigilan con amor.
Alábenlo los astros; las nuevas proclamad
que a los hombres dan la paz y buena voluntad.
Oh, cuán inmenso el amor que nuestro Dios mostró
al enviar un Salvador; Su Hijo nos mandó.
Aunque Su nacimiento pasó sin atención,
aún lo puede recibir el manso corazón.
